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Tolstói sobre el amor: ¿Cuánto se debe amar a una persona?

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 08/24/2017

"¿A quién debería amar más y hacia quién debería dirigir mis actos de bienestar–a mi esposa o a mis hijos–, a mi esposa e hijos, o a mis amigos?"

Conocido por sus obras Guerra y Paz y Ana Karenina, León Tolstói fue uno de los principales promotores tanto del realismo ruso como de la “no violencia activa”. Para él, nacido en la comodidad de la aristocracia rusa y fallecido en el desprendimiento de todo bien material, “la práctica de la violencia no es compatible con el amor como ley fundamental de la vida”.

Para él, el amor es comúnmente malinterpretado. En su libro On life (1888), Tolstói examina las principales creencias irracionales del amor; por ejemplo, considera que “el conocimiento confuso del hombre” ha provocado que crea que “en el amor se encuentra el remedio para todos los misterios de la vida”. Pues según él, “el amor, en su sentido más grandioso, nunca es un juego en donde nos extendemos hacia un ser a expensas de un otro”. Sin embargo, ¿qué es el amor?

Tolstói expresa que “cada hombre conoce que en el sentimiento de amor hay algo especial, capaz de resolver todas las contradicciones de la vida y de dar al hombre un bienestar completo, el esfuerzo que constituye la vida”. Sin embargo, la definición pura del amor sólo llega a las personas que a su vez son capaces de entender la vida. Para estos hombres, según el ruso:

el amor aparece no sólo como la única y legítima manifestación de la vida, como la conciencia razonable, pero sólo como una de las miles de diferentes eventualidades de la vida; como una de las miles de las varias fases por las que atraviesa un hombre durante su existencia.

Es decir, que si bien es una actividad que “ofrece tantas dificultades pues sus manifestaciones se pueden convertir en dolorosas y en ocasiones en imposibles”, debe experimentarse sin razonarla porque “todo razonamiento sobre el amor lo destruye”. Especialmente porque las personas “que  han usado ya su raciocinio para entender la vida y han renunciado al bienestar de la existencia individual, pueden entender al amor”. No obstante:

aquellos que no han entendido la vida y que existen por el bienestar de una individualidad animal, no pueden evitar razonar sobre el amor. Necesitan una razón para ser capaces de entregarse a este sentimiento que llaman amor. Cada manifestación de este sentimiento es imposible para ellos, sin razonar, y sin resolver preguntas sin respuestas.

El humano, al enfrentarse a la paradoja central de reconciliación con su inherente solipsismo con el Ethos del amor universal, necesita contemplar lo siguiente:

En realidad cada hombre prefiere su propio niño, esposa, amigos, país, en lugar de los niños, esposas, amigos y países de otros, y a eso es a lo que le llama amor. Este amor significa en general hacer bien. Es por lo tanto lo que todos entendemos como amor, y no sabemos cómo comprenderlo de otra manera. Por ello, cuando amo a mi niño, mi esposa, mi país, quiero decir que deseo el bienestar a mi hijo, esposa y país más que el de otros niños, mujeres y países. No sucede, y nunca podrá suceder, que yo ame sólo a mi hijo, esposa y país. Cada hombre ama al mismo tiempo a su hijo, esposa, país, y hombre en general. No obstante, las condiciones del bienestar que desea para los distintos seres amados, en virtud de su amor, se encuentran íntimamente conectadas, tanto que cada acto de amor para cada uno de estos seres amados no sólo disminuirá los actos de amor hacia los otros, también será perjudicial para ellos.

[…] ¿En el nombre de qué tipo de amor debería actuar y cómo debería actuar? ¿En nombre de qué tipo de amor debería sacrificar otro amor? ¿A quién debería amar más y hacia quién debería dirigir mis actos de bienestar –a mi esposa o a mis hijos–, a mi esposa e hijos, o a mis amigos? ¿Cómo debo servir a un país tan amado sin dañar el amor que tengo a mi esposa, hijos y amigos?

Finalmente, ¿cómo debo resolver este problema, dosificar el sacrificio de mi propia individualidad, el cual es necesario para servir a los otros? ¿Hasta qué grado puedo ocuparme a mí mismo con mis propios asuntos y aun así ser capaz de servir a aquellas personas que amo? Todas estas preguntas parecen ser simples para las personas que no han tratando de explicar este sentimiento que llaman amor –pero, más allá de simples, son realmente imposibles de resolver.

De modo que para enfrentar estas preguntas sin respuesta, Tolstói sugiere tomar conciencia y, finalmente, aceptar que el amor es vasto y diverso, que existen diferentes tipos de amor y que para vivirlo se requiere un estado activo del ser:

Las demandas del amor son tantas, y todas están tan entretejidas, que la satisfacción de las demandas de algunas privan al hombre de la posibilidad de satisfacer otras. Pero si admito que no puedo vestir a un niño entumecido por el frío, con la pretensión de que mis hijos un día necesitarán ropa provista por mí, puedo también resistir a otras demandas de amor en nombre de mis futuros hijos.

[…]

Si un hombre decide que lo mejor para él es resistir a las demandas de un amor débil, en nombre del otro y de una manifestación a futuro, necesita comprender que tanto puede decepcionarse a sí mismo o a otras personas, como amarse a nadie más que a sí mismo sobre todas las cosas.

El amor a futuro no existe. El amor es sólo una actividad en el presente. El hombre que no manifiesta el amor en el presente, no posee amor realmente.

7 hacks de la neurociencia para reducir los síntomas del insomnio

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 08/24/2017

No dormir el tiempo necesario resulta en consecuencias como desregulación de los sistemas inmunológico, endócrino, sexual y nervioso, trastornos emocionales como ansiedad, depresión, bipolaridad e incluso psicosis, irritación, obesidad, etcétera

Dormir es, junto con comer, una de las actividades de mayor importancia para el bienestar del ser humano. En caso de que no se descanse lo suficiente, el cuerpo puede desequilibrarse y comenzar a enfermar tanto física como psíquicamente. Entre las principales consecuencias de esto se encuentra la desregulación de los sistemas inmunológico, endócrino, sexual y nervioso, así como trastornos emocionales como ansiedad, depresión, bipolaridad e incluso psicosis, irritación, obesidad, etcétera.

Para conseguir una higiene óptima del sueño, el experto en el tema y profesor asociado de neurología de la Harvard Medical School, Patrick Fuller, recomienda una serie de pasos a realizar:

 

– Despertarse siempre a la misma hora

De acuerdo con Fuller, el despertarse a las 11h en fin de semana y a las 7h entre semana, desregula el sistema de la melotonina –hormona relacionada con el sueño– provocando, en muchas ocasiones, crisis de insomnio: “Despertarse a la misma hora cada mañana es una de las cosas más importantes que se pueden hacer para tener un buen sueño”.

 

– Evitar estimulantes pasado el mediodía

Pese a ser sumamente tentador tomarse un café después de la comida, lo ideal es evitar el consumo de refrescos, cafés y tés en las horas de la tarde. Al ser estimulantes del sistema nervioso que tienen efectos hasta 24 horas después de su consumo, pueden desregular nuestra higiene del sueño.

 

– Realizar entre 20 y 30 minutos de ejercicio al día

El ejercicio es un tonificante mágico que ayuda a prevenir una serie de enfermedades relacionadas con el estrés, los malestares cardíacos, la diabetes, ciertos tipos de cáncer, demencia, etcétera. Gracias a que incrementan la calidad y cantidad de sueño durante la noche, las actividades físicas regulan la temperatura del cuerpo y liberan tensión muscular permitiendo un descanso óptimo.

 

– Reducir el consumo de alcohol en la tarde y la noche

Muchas personas consideran al alcohol como un elixir para el buen dormir, pues brinda un mayor sentido de relajación muscular y emocional; sin embargo, el alcohol promueve la deshidratación, que impide un buen descanso a lo largo de la noche. Se trata de un pésimo medicamento en términos de somníferos.

 

– Crear un ritual para ir a la cama

Fuller explica que si él se despierta todos los días a las 5h30, su objetivo es estar en cama con los ojos cerrados a las 21h30. Para alcanzar ese objetivo es importante crear un ambiente ideal para el descanso, mientras se realiza una rutina de “despedida del día”. Por ejemplo, él empieza su ritual lavando los trastes, continúa viendo Netflix y finaliza leyendo las noticias y reduciendo la intensidad de las luces. Esto, de acuerdo con él, programa a su reloj interno a prepararse para ir a dormir.

 

– Disminuir la vista de pantallas (televisivas o móviles) 1 hora antes de ir a dormir

La melatonina se produce cuando hay cierta disminución de la luz solar, indicando al cuerpo que es hora de un merecido descanso. No obstante, no puede haber un aumento de melatotina si se entra en contacto (con las luces de la recámara apagadas) con las pantallas azuladas de los gadgets electrónicos, como los teléfonos celulares.

 

– Procurar ir a dormir a la misma hora todos los días

El secreto para una buena higiene de sueño es ir a dormir a la misma hora todos los días, tratando de mantener una rutina para que el cuerpo se acostumbre a esa dinámica. Si bien no hay que obligarse a dejar de asistir a eventos sociales, es recomendable mantener la rutina diariamente.